lunes, 26 de octubre de 2009

Derrotismo

Derrotismo.
Para vencer un peligro,
Salvar de cualquier abismo,
Por esperencia lo afirmo,
Más que el sable y que la lanza
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en sí mismo
[1].

El mundo actual y el rol de la Argentina.

El texto lo tomo y transcribo de Claudio Díaz ya que por su claridad resulta paradigmáticamente didáctico. Nos dice el autor: La globalización, mundialización del gran capital, impuesta por las corporaciones transnacionales intenta sentar las bases de un nuevo orden imperial, que con la eliminación de la figura del Estado - Nación, pretende organizar económicamente al planeta como una unidad de producción exclusiva. El mundo es concebido como una gran plutocracia donde cada región debe someterse al rol que se le adjudica previamente, de acuerdo a su influencia en el mapa del poder universal. De un lado se agrupan los países más avanzados tecnológicamente y con capacidad nuclear; del otro los que cumplen tareas industriales; y en un tercer espacio aparecen los agrarios o abastecedores de materias primas. No todo es tan lineal, porque en algunos casos hay territorios que cumplen dos funciones al mismo tiempo. Para esta parte del cono sur el esquema prevé que el desarrollo industrial debe estar encabezado por Brazil, mientras que la Argentina puede acoplarse como socio menor, ya que su mayor aporte al mercado mundial debe provenir de la generosidad para ceder energía, recursos minerales y alimentos, aunque fronteras adentro no se le pueda asegurar un plato diario de comida a sus 40 millones de habitantes[2],[3]. Solo cabe agregar entonces que la actualidad argentina nos muestra un país en camino a una elección para la cual faltan dos años en la que, sin perjuicio de la distancia, las opciones están planteadas y se trata de las mismas que han persistido a lo largo de toda nuestra historia con un resultado que está a la vista. Se trata por un lado de un modelo agroexportador, en el cual el país se conforme con el rol de proveedor de materias primas a los países industrializados[4] o con un país industrial con capacidad para transformar la materia prima otorgándole valor agregado con trabajo argentino. Quienes sostenemos la necesidad de un país industrializado tenemos ya en claro donde está el enemigo.
Las cartas están echadas y el complejo mediático ya ha tomado posición por el primero de los modelos, procediendo en consecuencia en una guerra sin cuarteles en contra del gobierno de Cristina Fernández que ha adoptado medidas que pueden situarse en el segundo modelo[5].
Derrotismo.
La guerra psicológica[6] consiste en un plan de acciones psicológicas bien meditadas, dirigidas a influir en las emociones, actitudes y conducta de grupos enemigos, neutrales o amigos, de modo que favorezcan determinados intereses. Cuando se trata de enemigos, las operaciones están destinadas a suscitar en él un clima mental, una atmósfera, consciente o inconsciente, de prederrota, de inevitable fracaso de todos sus propósitos. Se trata, en concreto, de desmoralizar al enemigo. A ello se llega mediante la generación en él, o en los adversarios, de un clima mental, una serie de senti­mientos que, conduciéndolos por las sucesivas etapas del miedo, del pánico, de la desorientación, del pesimismo, de la tristeza, del desaliento, etc., los lleve a la derrota. Las operaciones psicológicas pueden tener objetivos cohesivos o disgregadores según se pretenda unir a los miembros del grupo que constituirá la audiencia – blanco o enemistar a los individuos dentro de un grupo o a distintos grupos dentro de la sociedad.
Uno de los más importantes objetivos disgregadores consiste en provocar desánimo o derrotismo, rebajando la moral de los miembros de un grupo con el objeto de reducir su fuerza[7]. La moral no es más ni menos que el coraje que existe en determinados grupos de personas unidas por vínculos comunes y que tienen confianza en sus jefes[8], ésta última es la seguridad que alguien tiene en sí mismo y es el motor que permite psicológicamente sortear con éxito las brechas y problemas que se deben enfrentar en la vida y en toda empresa como lo enseñaba el inmortal Gaucho de José Hernández. El derrotismo es entonces la tendencia a propagar el desaliento en el propio país con noticias o ideas pesimistas acerca del resultado de cualquier empresa, entendida ésta como emprendimiento o política[9]. El desaliento es el decaimiento del ánimo y el desfallecimiento de las fuerzas y su consecuencia la aceptación del resultado, la derrota, antes de la batalla convirtiéndose así en un caso de profecía autocumplida: Si pienso que voy a perder inexorablemente mi ánimo no me permitirá obtener otro resultado. Richard Nixon decía que “Sólo es vencido el que se da por vencido”. La realidad demuestra que en todos – por mucho valor que exhibamos exteriormente – hay incertidumbres íntimas que nos impulsan a entregarnos mentalmente, o en otras palabras a adoptar una actitud derrotista[10]. Si a ello se agrega que el ser humano es en extremo susceptible a los humores, a las emociones e incluso a la forma de pensar de aquellas personas con las que comparte su tiempo, el desánimo tiene la capacidad de correr como reguero de pólvora. En épocas de crisis existe una mayor tendencia a la depresión, razón por la cual si a ésta que es una enfermedad bio-psico-social que afecta el estado de ánimo y la capacidad mental, física y comportamental de las personas, se la potencia con mensajes negativos, el resultado es devastador ya que la tristeza depresiva se expresa en una visión pesimista de la persona y del mundo exterior, en un sentimiento de impotencia y fracaso. Existe una profunda insatisfacción, una vivencia de desvalorización y auto depreciación. Dada la importancia de la confianza en la población de un país, todos los códigos de justicia militar castigan como delito el derrotismo en tiempo de guerra, pero ello no rige en tiempos de paz y menos aún para los civiles, lo que permite un importante margen de maniobra para el enemigo que no por poco visible es menos real.[11]
La propaganda constituyó el instrumento de la guerra psicológica y fue la principal arma política y militar de los estados modernos, hoy al servicio del gran capital transnacional que gobierna el mundo detrás del trono[12]. En este nuevo imperialismo ya no es un Estado que somete a otro, o para decirlo con más precisión: una potencia que arrasa a un país secundario, ubicado en los arrabales del centro mundial. La pretendida dueña de todas las cosas es una elite casi anónima que no tiene nacionalidad. Es multinacional el dominio[13].

La propaganda democrática y republicana. Todo negativo (TN)

El psicólogo inglés F. C. Bartlett sostenía, ya en el año 1941, que la base de toda propaganda en democracia son las noticias[14] y que parece haber en el pensamiento social una preferencia inherente por los aspectos negativos. Explicaba que los comentarios negativos de los periódicos pueden no significar otra cosa que la oposición o la lucha contra alguna autoridad, pudiendo considerarse como una diversión que encierre en su fondo una serie de motivos oscuros relacionados con un antagonismo a las formas establecidas de gobierno. Ratificaba que por esa razón toda forma conocida de propaganda política con éxito, habrá de contener el elemento de crítica negativa[15].
El derrotismo como objetivo disgregador e instrumento de destrucción de la moral nacional ha sido llevado al extremo durante el último año y medio. El complejo mediático con el grupo Clarín al frente ha utilizado todos los recursos para hacernos perder la confianza para sostener un modelo alternativo al del monocultivo que pretende asignarnos el capital transnacional.
Es importante destacar que la propaganda no puede crear “per se” condiciones psicológicas. Opera sobre situaciones psicológicas preexistentes, ya dadas y en nuestro país se trabaja sobre una población que, como enseñaba Jauretche, es el fruto de una educación que tiene en su base la autodenigración como zoncera sistematizada[16]. Basta aproximarse a cualquier medio de información o simplemente salir a la calle para oír a algún tilingo repitiendo aquello de “este país de m…”. Es esa actitud disminuida como argentinos, sobre la que opera, por la cual los tilingos están al acecho de los baches de las calles, el corte de luz o de agua corriente, la falta de horario del transporte, el vidrio o la ventanilla rota, para dar satisfacción a su masoquismo. Hay algunos que llegan a tal extremo que parecen desear que su mujer los engañe para poder decir que los argentinos son unos cornudos.[17] La excelente parodia, del periodista que transmite desde el ministerio de economía, de Peter Capusotto exime de mayores comentarios[18].
El diplomado en operaciones psicológicas por la Escuela de Guerra Especial del Ejército de los E.E.U.U., Frade Francisco Merino, enseña que en las operaciones psicológicas en general es preferible apelar a los sentimientos de la audiencia para despertar las emociones que lleven al estado de ánimo que favorezca los fines propios: el amor, el patriotismo, la felicidad, la ira, el odio, el terror, la desesperación, el desánimo, los que según el objetivo que se busque, pueden ser despertados por los medios de comunicación. Poniendo como ejemplo el terror, nos dice que se procurará salpicar el mensaje de palabras que hagan una llamada a la misma, es decir tales como aniquilación, destrucción, pánico, muerte, locura, desesperación, sangre, etc. No hace falta que el mensaje sea muy largo, unas pocas frases en tono menor pueden producir el efecto depresivo buscado[19]. Bajo el mismo esquema de análisis si se buscara desmoralizar a la población habría que utilizar palabras tales como crisis, caída, derrumbe, etc. Como para muestra basta un botón vale analizar el diario Clarín, en un conteo en el último año, que no es exhaustivo,: (Departamentos: caen las ventas, pero no los precios (19.3.2009); Caen las ventas de autos y los planes de producción cambian (7.10.2008); El campo ajusta fuerte su negocio: caen las ventas de los insumos(17.11.2008) Caen las expectativas económicas (9.9.2009) Caen muy fuerte las expectativas de los empresarios (31.10.2008) Los consumidores, con las expectativas en caída libre (17.2.2009) 23/10/2009 PREVISIONES Caerá 5% el consumo de vino este año; 23/10/2009 PARA EL GOBIERNO, FUE PORQUE SE APLICARON "POLITICAS ANTICICLICAS" El superávit se derrumbó en septiembre 22/10/2009 El superávit fiscal cayó en septiembre al nivel más bajo de los últimos seis años; 21/10/2009 CIFRAS DEL INDEC PARA SEPTIEMBRE Se desplomaron las exportaciones y cae 43% el superávit comercial; 19/10/2009 INFORME DE LA CONFEDERACION ARGENTINA DE LA MEDIANA EMPRESA Día de la Madre: caída en las ventas minorista; 19/10/2009 CONCLUSIONES DE UN ESTUDIO PRIVADO El crédito privado no repunta, pese a la suba de los depósitos 15/10/2009 EN EL AÑO ACUMULA UN DESCENSO DEL 1,2% La demanda de energía eléctrica volvió a caer 15/10/2009. En agosto, volvió a caer el turismo extranjero en el país. 14/10/2009 EDITORIAL. Caída en índice de desarrollo social 12/10/2009 HAY SECTORES QUE YA LLEVAN DOS AÑOS DE RETROCESO Hubo un derrumbe en la producción de bienes durables, dice el INDEC 20/08/2009 En julio, otra vez cayeron con fuerza importaciones y exportaciones 03/07/2009 EL PBI ARGENTINO PODRIA CAER ENTRE 0,3% Y 0,9% ADICIONAL POR LA CRISIS SANITARIA La Gripe A profundiza los pronósticos de recesión 2009; 22/05/2009 SE REUNIERON LAS ENTIDADES PATRONALES, CON LA AUSENCIA DEL CAMPO Preocupación empresaria por una nueva caída de las ventas).
Cuando la agrupación juvenil peronista “La Campora” en medio del conflicto del Estado Argentino con el campo privilegiado, rebautizó a TN (Todo Noticias, el canal más importante del Grupo Clarín) como Todo Negativo sabía de qué hablaba. Como esos recuerdos marcados a fuego en la infancia recordaban las palabras de Raúl Ricardo Alfonsín en el año 1987 en las que se refería al eje central del multimedio, el Diario Clarín: “Uds. tienen un ejemplo hoy les pido que lean el Clarín que se especializa en titular de manera definida como si realmente quisiera hacerle caer la fe y la esperanza al pueblo argentino. Sabemos que es un opositor acérrimo … sabemos también que es éste tipo de artículos el que aparece cotidianamente en el diario…porque la forma falaz en que está presentada la noticia de una disminución de la desocupación en la Argentina es un ejemplo vivo contra lo que tenemos que luchar los argentinos. Este no es un tiempo para flojos a toda la dirigencia argentina sin excepción entre la que me incluyo; frente a tanto negativismo, frente a tanta crítica, si no fuera por el pueblo argentino, si el pueblo de la nación fuera lo que Clarín dice que es, estaríamos todos destrozándonos entre nosotros.”[20]
Destinatarios de la propaganda democrática y republicana.
En su libro “El poder y la opinión” Alfred Sauvy analiza las actitudes de derrotismo y coraje y distingue cinco variantes: 1) Trabajar por la derrota. 2) Esperar la derrota y regocijarse cuando llega, pero no obstante, sin trabajar por ella. 3) Temer la derrota sin resistir ese temor. 4) Combatir el temor de la derrota y alimentar la esperanza. 5) No considerar ninguna posibilidad de derrota. Siguiendo el análisis de nuestra actualidad Sauvy nos dirá que en los grupos 1º (quienes sostienen el modelo de país agroexportador del monocultivo) y 2º (quienes conforman el medio pelo jauretcheano) la propaganda del capital transnacional ejercerán una acción de mero mantenimiento y confortación y en la 2º intentará causar más efecto tratando de hacer pasar del sentimiento al acto, de una esperanza vergonzosa a una traición práctica. Sobre los grupos 4º y 5º quienes sostenemos la necesidad del país industrializado intentaremos idénticos fines. Pero el grupo que ofrece el terreno ideal para la propaganda enemiga del país es el 3º. Quienes temen la derrota pero no descartan esa idea son tan vulnerables que el enemigo explotará, como ya lo hemos visto supra, el segundo aspecto – el sentimiento de la posibilidad de la derrota – para llevarlos al derrotismo. Se pretende agotar la reserva moral de aquellos que apoyan el proyecto pero temen la derrota, para que una minoría pseudo ilustrada, con un racismo a flor de piel, vuelva a recuperar el manejo de la economía para ponerla al servicio del capital extranjero y no del pueblo argentino, ante el desánimo y falta de fuerzas para defender aquello que se pinta como negro. En el manual de guerra psicológica del Estado Mayor Español se indica que contra los partidarios del gobierno (el que hoy encarna el proyecto que se pretende destruir) lo más eficaz es desanimarles, descorazonarles y minar su moral para al fin hacerles perder la confianza en el gobierno. Para ello se explotan las dificultades que éste encuentra en la realización de su labor y se divulgan supuestas atrocidades y abusos[21].

El rol del pensamiento nacional.
Todos aquellos que sostienen que el destino de realización de la República Argentina se encuentra en un país industrial, debemos tener en cuenta lo expuesto y obrar en la unidad no permitiendo que intereses mezquinos nos separen y dividan permitiéndole al enemigo realizar la Restauración conservadora que inexorablemente desarrollará su proyecto con la exclusión del sistema de grandes masas de argentinos, como ya ocurrió en la década pasada a partir del modelo impuesto por los genocidas en el año 1976. Así como sobre el 3º grupo el enemigo puede actuar sobre el segundo elemento, nosotros tenemos la obligación de actuar sobre el primero – el miedo a la derrota – para transformarlo en la decisión de defenderse sin pensar en retroceder.
[1] Martín Fierro. José Hernández.
[2] Claudio Díaz. Diario de guerra. Pág. 170,171.
[3] El modelo agroexportador se constituye sobre la base de la exclusión y es el paradigma de la patria chica. Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche lo enseñaban ya con claridad hace más de cincuenta años. Nos dice Scalabrini: En la maniobra de absorción de la riqueza de una nación por otra, que caracteriza la operación internacional históricamente denominada “imperialismo económico” la víctima ineludible es el pueblo de la nación explotada. El explotador (en la actualidad el capital financiero transnacional) puede mantener – y siempre mantiene – un grupo de personas o una parcialidad y hasta una clase social, en un nivel de vida que hasta puede llegar a ser superior a la que le hubiera correspondido en una nación independiente (el campo privilegiado). Es una comisión a los administradores que gozó siempre nuestra oligarquía, conscientes en su función de capataces de la colonia. La verdadera ganancia del explotador es el resultado de la suma de los millones de pequeños sacrificios sonsacados a la inmensa mayoría del pueblo. Y ese es el tremendo problema de la Argentina con Gran Bretaña. La industria Argentina que se creo en el tiempo en que estuvo relajada la dominación británica, elevó el nivel de vida del promedio humano argentino. La elevación del nivel de vida eliminó el infra consumo de nuestras muchedumbres depauperadas. Al aumentar los consumos argentinos, la mercadería exportable disminuyó hasta límites intolerables para Gran Bretaña. Para aumentar nuestra exportación es indispensable que nuestro consumo disminuya. Para que disminuya, es indispensable hacer bajar el nivel de vida de las grandes masas proletarias. Para hacer bajar el nivel de vida de las masas proletarias hay que eliminar el factor que lo hizo elevar: la industria. (Forjando una nación Scalabrini Ortiz y Jauretche en la revista “Que sucedió en siete días” pág. 34,35.) Ahora Jauretche: La relación adversa de los términos del intercambio, consiste simplemente, en saber que el proceso de transformación de la materia prima va incorporando costos a la misma y que éstos son absorbidos, en las distintas etapas de la transformación, por el salario y el capital del país donde se industrializa, de manera tal que las materias primas, en cuanto productoras de riqueza, sólo benefician en la primera etapa al país que las produce y exporta en bruto, mientras se le incorporan riqueza en cada etapa de la transformación, en el país que las transforma. (Así, al que exporta hierro o lana sólo le queda lo correspondiente a la producción minera o ganadera, mientras que el proceso que va del hierro o la lana a la máquina o el traje va dejando, en el país que importa la materia prima, todos los costos de las sucesivas modificaciones, a los que se incorporan los costos de los instrumentos utilizados, desde el transporte y el seguro, a la remota labor de los que preparan las máquinas usadas en la transformación, sumados a la transformación misma. Con esto quiero decir que la valorización primaria es la única que beneficia al país productor de la materia, mientras que el país transformador incorpora los aumentos, o las economías originadas por el desarrollo técnico, a la capacidad de su propio mercado. Así, si a principios de siglo equis kilos de lana permiten comprar una locomotora, treinta años después hacen falta cinco o seisveces más de lana para el mismo cambio, pues, en el mejor de los casos, el aumento del valor absoluto de la lana es un aumento que no compensa los innumerables aumentos correspondientes a los innumerables momentos de la transformación. Esta aclaración no es exactamente técnica, pero permite dar una idea al profano de en qué consiste ese enunciado un poco misterioso "de la relación adversa de los términos del intercambio")
[4] Que mejor exponente que Mauricio Macri en el programa del autor ideológico de todos los golpes de estado desde 1955 a 1976, Mariano Grondona, para expresarlo: “Si seguimos siendo el granero del mundo, ¿por qué no arreglamos esto de una vez y aprovechamos para entrar al mercado chino e indio que piden a alimentos a los gritos? Para la maquinaria pesada están los alemanes. Hora clave. 8 de junio de 2008.
[5] Para citar solo algunas: recuperación de la fábrica militar de aviones, recuperación de aerolíneas argentinas, recuperación de los fondos de las AFJP, subsidios a la industria, establecimiento de barreras a la importación con medidas antidumping, recuperación de salarios, establecimiento de paritarias como modo de discutir salarios, establecimiento de limitaciones al ingreso de capitales golondrina, nuevo esquema comunicacional.
[6] Se trata propiamente de operaciones psicológicas (los reglamentos militares norteamericanos las denominan psy – op por psychological operation), sin embargo lo denominaremos así en atención a que el nombre “guerra psicológica” ha tomado carta de naturaleza, y se utiliza en la mayoría de libros y artículos que se escriben en el mundo sobre la especialidad.
[7] Frade Francisco Merino. La guerra psicológica. op. Cit. Pág. 55.
[8] Edgard Glover. Psicología del miedo y del coraje. Pág. 44
[9] www.rae.es
[10] Edgar Glover. Op. Cit. Pág. 72
[11] El código de justicia militar argentino tipifica el delito en el art. 622 (traición) inc. 15. Divulgar intencionalmente noticias que infundan pánico, desaliento o desorden en las fuerzas armadas nacionales o aliadas y lo reprime con una pena de reclusión indeterminada y degradación pública.

[12] Salbuchi Adrian. El cerebro del mundo. Pág 57.
[13] Claudio Díaz. Diario de guerra. Clarín el gran engaño argentino. Pág. 47.
[14] La propaganda política. F.C. Bartlett. Fondo de cultura de México. Pág. 135
[15] F.C. Bartelett. Op. Cit. Pág. 77.
[16] Arturo Jauretche. Manual de zonceras argentinas. Pág. 96
[17] Arturo Jauretche. El medio pelo en la sociedad argentina. Pág. 304.
[18] http://www.youtube.com/watch?v=wAi25J0jdRk&feature=related

[19] Frade…op. Cit. Pág. 129
[20] http://www.youtube.com/watch?v=jN5AIeGRby8

[21] Frade…Op. Cit. Pág. 153

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